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Venezuela
Perfil geográfico y político
El relieve, los ríos, la flora
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Venezuela tiene un accidentado y variado relieve que va desde el llano tropical, pasando por los imponentes altiplanos, a las cumbres andinas; esto es, las llanuras interiores, las mesetas del este y la cordillera de los Andes.
Los llanos venezolanos, entre las
tierras altas de los Andes y la costa, ocupan una extensión de 300.000 km² en la
planicie central; por su ubicación poseen altitudes medias de 200 metros sobre el nivel
del mar. Esta característica les permite evadir las inundaciones que afectan a los
sectores más bajos, particularmente a aquellos situados en la confluencia de los ríos
Apura y Orinoco.
La región más antigua y de mayor extensión del país (430.000 km²)
la conforma el estado guayanés, donde se sitúan los grandes recursos mineros,
predominando los auríferos, diamantíferos y las grandes reservas de mineral de hierro.
Guayana se encuentra separada por el río Orinoco del resto del territorio nacional.
La cordillera de los Andes se abre antes de llegar a la frontera
colombo-venezolana para dar lugar a las cordilleras de Mérida y Perijá. Entre estas dos
elevaciones se encuentra la depresión del lago de Maracaibo, zona de grandes yacimientos
petrolíferos. La cordillera de Mérida tiene una longitud de 400 km y su característica
principal radica en tener las más altas cumbres de Venezuela, como el pico Bolívar
(5.007 m), La Concha (4.992 m), Humboldt (4.942 m) y Bompland (4.882 m).
Al océano Atlántico vierte el río más caudaloso, el Orinoco,
cuya cuenca (950.000 km²) es la mayor del país, extendiéndose incluso sobre parte del
territorio de la vecina Colombia; alcanza un caudal de más de 36.000 m³/s. Otros ríos
que vierten al Atlántico son el San Juan y el Guanipa, además del Cuyuni, afluente del
Esequibo. El 82% de las corrientes fluviales venezolanas vierten al océano Atlántico.
Al mar Caribe vierten corrientes de corto recorrido procedentes de
ríos montañosos, aunque también lo hacen los que conforman las principales cuencas,
como los ríos Tuy, Unare, Manzanares, Aroa y Yaracuy.
El relieve, en países tropicales como Venezuela, cumple una
función importante como es la captación de lluvias, al actuar como una barrera que
obliga a los vientos portadores de lluvia a ascender y precipitar, lo que permite mantener
una vegetación exuberante como la existente en las cordilleras de los Andes y en la
costa, con abundancia de palmeras y helechos a partir de los 700 metros, y de los
apífitas desde los 1.700 metros. Por encima del límite de crecimiento de los árboles
sólo se encuentra el páramo, caracterizado por la presencia de frailejones y otras
plantas que se adaptan a las bajas temperaturas existentes a una altitud de 3.000 metros.
En aquellas zonas donde las precipitaciones se encuentran concentradas
en una sola estación o período de lluvia, la vegetación sufre los cambios de estación
seca y húmeda; así, los grandes bosques pierden sus hojas durante la sequía y que se
sitúan principalmente en las bases de la formación andina y al norte de Guayana, que
debido a la gran extensión que ocupan son la principal fuente de abastecimiento de madera
que el país utiliza. La característica principal de los grandes llanos o sabanas es, por
el contrario, tener una cubierta herbácea continua, apenas sembrada de pequeños
árboles.
En los lugares donde las precipitaciones están repartidas durante todo
el año y no puede definirse una estación seca prolongada, existe otra formación
higrófila como es el bosque tropical lluvioso, aunque con temperaturas siempre por encima
de los 28º. Esta vegetación se sitúa al sur del país, principalmente en el Territorio
Federal Amazonas y al sur del estado Bolívar.
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