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México
Perfil geográfico y político
El relieve, los ríos, la flora
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Desde el punto de
vista del relieve, México es un país muy accidentado ya que posee elevaciones superiores
a 5.500 metros, mesetas externas, grandes depresiones y profundas barrancas. Tres series
de cadenas montañosas, con orientación general de nordeste a sudeste, conforman el
principal sistema orográfico que recibe el nombre de sierra Madre: al oeste, la
cordillera de sierra Madre Occidental, con un promedio de altitud de 2.250 metros; al
este, la sierra Madre Oriental, con 2.220 metros; y, finalmente, la sierra Madre del Sur,
con 2.000 metros de altitud media.
La zona de tierras altas forma la denominada "altiplanicie
mexicana", que comprende casi el 40% de la superficie continental del país. Se
divide en tres pequeñas mesetas o mesas: la mesa del sur o cuenca del río Balsas,
abierta hacia el Pacífico; la mesa del centro, que de subdivide a su vez en dos
vertientes, una hacia el Pacífico y otra hacia el golfo; y la mesa del norte, que se
extiende hacia Estados Unidos y se encuentra dividida en varias cuencas, algunas de ellas
cerradas, como el Bolsón de Mapimí y las cuencas del Salado y del Nazas. Esta estructura
tiene una repercusión paralela en el litoral, así como en la vida humana y en el
desenvolvimiento político y económico del país; además, ha sido un factor determinante
en su complicada historia geológica:
En la historia mexicana ha sido esencial el papel desempeñado por el vulcanismo y los movimientos sísmicos. A lo largo de los siglos han sido muy frecuentes los terremotos catastróficos, como los del año 1800 que afectaron a las ciudades de México, Valladolid y a la región de Chiapas. El vulcanismo tuvo sus inicios en el noroeste, desplazándose luego hacia el sudeste donde se encuentran hoy los volcanes más activos: Ceboruco, Nayarit y Tequila. Diversos estudios señalan como ocho las regiones volcánicas mexicanas: cinco principales y tres secundarias:
La diversidad de climas, los tipos de vegetación
existentes y la variedad de substratos geológicos han dado como resultado una gran
diversidad de tipos de suelos. De entre las 23 categorías que se encuentran representadas
en México, las que ocupan mayor extensión son el litosol y el castanozem.
La primera categoría, los litosoles, corresponde a suelos delgados con
textura y fertilidad variable, que descansan sobre un substrato duro y continuo; se
localizan en la mayoría de las sierras, así como en los lomeríos y en las planicies.
Los suelos de la categoría castanozem se localizan en las zonas semiáridas de
transición hacia regiones más húmedas, sobre terrenos planos o levemente ondulados; son
suelos ricos en materia orgánica y nutrientes, de color pardo o rojo oscuro en su
superficie.
También se pueden encontrar otras categorías, como los regosoles, que
son suelos poco desarrollados y constituidos por material suelto semejante a la roca de la
cual se forma.
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Debido al estrechamiento del territorio hacia el
sur, en México no existen grandes ríos. La sequedad y la proximidad del litoral a las
sierras contribuyen a la escasa importancia de la red hidrográfica y tan sólo cuatro
ríos tienen verdadero interés por su longitud y caudal: Grande del Norte o Bravo,
Pánuco, Lerma o Grande de Santiago y el Mexcala o río de las Balsas.
El Grande del Norte es un río marginal, pues nace en Estados Unidos y
corre por este país gran parte de su curso; alcanza México entre las ciudades de El Paso
y Ciudad Juárez, siendo frontera política hasta su desembocadura, después de bañar
Piedras Negras, Nuevo Laredo, Camargo, Reynosa y Matamoros. Su caudal es muy variable, con
fuertes estiajes debidos en parte al riego intenso en los estados de Colorado y Nuevo
México; la frecuencia de rápidos y bancos de arena le resta utilidad para la navegación
fluvial, aunque es la más larga corriente que afluye al golfo de México con un recorrido
de 1.765 kilómetros. Su cuenca abarca grandes extensiones de México y recibe tres
afluentes de interés: Conchos, Sabinas y San Juan.
La vertiente oriental, abundante en lluvias, carece sin embargo de
grandes cuencas fluviales por la proximidad de la sierra Madre al golfo. Sólo es
importante el Pánuco, que reúne aguas de la meseta interior por varias ramas (Tamesí,
Moctezuma y otros), salva la sierra por cascadas y rápidos y termina en el golfo por
Tampico.
En el golfo de Campeche termina el Coatzacoalcos y más al este el río
Tabasco, formado por la unión del Chiapas y el Usumacinta, ambos nacidos en las montañas
de Guatemala y que atraviesan la meseta de Chiapas, donde abundantes lluvias aumentan su
caudal. La división en numerosos brazos contribuye a la formación de un delta de más de
15.000 km².
Con las lluvias, veraniegas o invernales, los ríos se desbordan y
convierten al país en en una gran laguna. En la península del Yucatán, por su suelo
poroso, sólo existen amplios cauces subterráneos y lagos de este mismo tipo, que
determinan numerosos fenómenos cársticos. En algunas ocasiones se pueden alcanzar las
aguas subterráneas por medio de grutas, denominadas cenotes.
La Baja California carece de ríos por su estrechez y sus escasas
precipitaciones, aunque en el fondo del golfo desemboca el Colorado, que sólo es mexicano
en sus últimos kilómetros cuando el río ha atravesado una zona muy seca. Por la parte
continental desembocan en el golfo los ríos La Concepción, Sonora, Yaqui, Mayo y
Fuerte; todos ellos son bastante largos pero de carácter torrencial, debido al fuerte
desnivel existente entre la sierra Madre Occidental y el Pacífico.
Más al sur se forma la cuenca del Lerma o Grande de Santiago, río de
1.000 kilómetros de longitud que nace en la meseta de Anáhuac y cuyas aguas descienden
del Nevado de Toluca antes de dilatarse en el lago Chapala (1.530 km²), rodeado de
montañas y bosques frondosos. Cruza la sierra Madre por profundos cañones y hermosas
cataratas, ensancha su corriente en el llano y termina su curso en la zona septentrional
del golfo de San Blas.
El Armería desciende del Nevado de Colima y más al este forma la
cuenca del río de las Balsas o Mexcala, que corre por la depresión Austral con un caudal
superior a 100 m³/s, recibido por el aporte de las cimas nevadas de sus dos vertientes;
su curso es sinuoso y lleno de rápidos y raudales.
La meseta mexicana es una comarca endorreica con numerosas cuencas
interiores, pues la escasez de precipitaciones hace que sus ríos carezcan de la fuerza
necesaria para romper el cinturón de montañas que rodean la meseta. Parte de su caudal
se filtra en el suelo y forma lagunas salinas como las de Guzmán (que recibe al Casas
Grandes), de Santa María y de los Patos en su zona norte; la de Tlahuila en el Bolsón de
Mapimí; la de Mairán o del Muerto, donde nace el río Nazas; y los centenares de
estanques y lagunas situados hacia el sur de la meseta. En otros tiempos existieron lagos
importantes, como el de Texcoco (donde se alzaba la antigua ciudad de México), el Chalco
y el Xochimilco (famoso por sus jardines flotantes); en la actualidad se envían la mayor
parte de estas aguas al golfo por medio de un gran canal perteneciente al sistema fluvial
del río Pánuco.
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El clima, los suelos y el relieve determinan la
diversidad y la distribución de la flora; a su vez, la altitud determina los pisos
vegetales existentes y el régimen de las lluvias, causa principal del predominio de una
vegetación de tipo xerofítica en muchas regiones de México.
En todo el territorio nacional resaltan dos grandes unidades vegetales:
una arborescente (que comprende las regiones periféricas y las cordilleras, especialmente
al sur del paralelo 22º) y la constituida por una vegetación de hierbas y arbustos
(unidad vegetal xerofítica, que domina en las grandes altiplanicies del centro y norte de
México, e incluso en las regiones costeras al norte del paralelo 22º).
| COBERTURA DE LA VEGETACIÓN EN EL TERRITORIO NACIONAL | ||
|---|---|---|
| Tipo de vegetación | Millones de hectáreas | Porcentaje |
| Vegetación de zonas áridas y semiáridas | 58,5 | 30 |
| Bosques templados | 31,8 | 16 |
| Selvas tropicales | 23,5 | 12 |
| Pastos | 28,0 | 14 |
| Terrenos agrícolas diversos | 25,0 | 13 |
| Terrenos agropecuarios con aptitud forestal | 22,4 | 11 |
| Otras asociaciones vegetales | 5,8 | 3 |
| Otros usos | 1,9 | 1 |
| Área total | 196,7 | 100 |
| Fuente: Inventario Nacional Forestal Periódico, 1994. | ||
| DIVERSIDAD DE ESPECIES, POR TIPO DE VEGETACIÓN | ||||
|---|---|---|---|---|
| Tipo de vegetación | Número de especies | Endemismo (%) | ||
| Flora (1) | Fauna (2) | Flora (3) | Fauna (4) | |
| Bosque de Quercus | (5) 7.000 | 332 | (5) 70 | 58-14 |
| Bosque mesófilo de montaña | 3.000 | 298 | 30 | 46-22 |
| Bosque de coníferas | (5) | 294 | (5) | 59-12 |
| Bosque tropical caducifolio | (6) 6.000 | 253 | (6) 40 | 51-17 |
| Matorral xerófilo | (7) 6.000 | 250 | (7) 60 | 62-35 |
| Bosque tropical perennifolio | 5.000 | 217 | 5 | 13-20 |
| Vegetación secundaria de bosques | ... | 204 | ... | 30-0 |
| Bosque tropical subcaducifolio | (6) | 194 | ... | 32-6 |
| Bosque espinoso | (6) | 145 | ... | 43-6 |
| Pastizales inducidos y cultivos | (8) 153 |
112 | ... | 36-6 |
| Vegetación acuática y subacuática | 1.000 | 56 | 15 | 28-30 |
| (1) Cantidades aproximadas, de acuerdo con Rzedowski (1992) (2) Vertebrados endémicos de México y Centroamérica. (3) Porcentaje de especies endémicas de México. (4) Porcentaje de especies endémicas de México con relación al total de vertebrados mesoamericanos registrados en el tipo de vegetación; porcentaje de especies que sólo se han registrado en el tipo de vegetación. (5) Especies compartidas en los bosques de Quercus y de coníferas. (6) Especies compartidas con los bosques tropical subcaducifolio y espinoso. (7) Especies compartidas con los pastizales. (8) Datos para gramíneas introducidas y cultivadas (Valdés y Cabral, 1993) Fuente: O. Flores y P. Gerez: Biodiversidad y conservación en México, UNAM-CONABIO, 1994. |
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Con respecto a la fauna mexicana, ésta pertenece
a los dos grandes áreas zoogeográficas americanas: al área neártica pertenecen el
borrego salvaje, el berrendo, los cérvidos y los úrsidos; el área neotropical comprende
las costas y las regiones meridionales, con ejemplares entre los mamíferos como el
tlacuache, los perezosos y los armadillos, el pécari, el tapir, el puma, el jaguar y
algunos cérvidos.
La gran diversidad de fauna y flora en México es producto, entre otras
razones, de la confluencia de dos grandes regiones geográficas. Por su parte, el alto
índice de grupos endémicos es debido a las condiciones de aislamiento que sufren las
especies por lo accidentado del relieve.
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