Centro de Información y Documentación Empresarial sobre Iberoamérica (CIDEIBER)


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Aspectos legales y monetarios

Mercado y disposiciones cambiarias

 

ASPECTOS BANCARIOS

    En el ámbito financiero se inició el proceso de apertura con la desregulación del sistema y la racionalización del control, con el objeto de lograr operaciones más ágiles y eficaces por parte de la Superintendencia Bancaria, entidad supervisora y reguladora del sector. De esta forma, se abrió a la competencia internacional con la autorización al ingreso de la inversión extranjera, sin restricción de participación accionarial ni de tipo de intermediario; además, se consiguieron grandes avances en la modernización y competitividad del sistema financiero colombiano. También se tomaron medidas con el fin de aumentar la profundización financiera, referida al volumen de recursos en la intermediación y en el desarrollo del mercado de capitales.
    Asimismo, se promulgaron varias normas para acelerar el proceso de privatización de diversos activos del Estado en el sector financiero adquiridos durante el proceso de intervención al que se vio forzado el Gobierno en la crisis financiera de los años ochenta. A finales de 1996, el Estado se había retirado definitivamente de los bancos del Comercio, de Colombia, de los Trabajadores, Tequendama, Popular, Ganadero y cuatro corporaciones financieras.
    Para apoyar la economía en el proceso de competencia internacional se modernizó y reestructuró el sistema financiero. La Ley n.º 45 de 1990 redefinió el sector y modificó las operaciones para permitir un mayor ahorro y una mayor eficiencia en la asignación de los créditos en línea con la tendencia de los mercados; además, la Superintendencia Bancaria se involucró en el control diario de las instituciones financieras.
    A partir de la aplicación de estas reformas, las instituciones financieras pueden participar en todas las operaciones del mercado de capitales, siempre que constituyan filiales independientes para cada negocio específico. Los requerimientos para fusiones, adquisiciones y disoluciones de empresas financieras son relativamente flexibles y se están otorgando nuevas licencias de operación, después de haber permanecido suspendidas durante algunos años.

    En estos años, el sistema financiero colombiano se ha venido destacando por su fortaleza y estabilidad; esta situación es reconocida por diversas publicaciones internacionales y empresas calificadoras de riesgo. En 1996 la revista América Economía calificó a doscientos bancos iberoamericanos en aspectos como la calidad de la cartera, el nivel de capitalización, la eficiencia administrativa y la rentabilidad; se tuvieron en cuenta también dos factores del entorno: el riesgo/país y la calidad de la supervisión bancaria. El resultado fue altamente satisfactorio para el sistema bancario colombiano ya que entre los diez primeros bancos de Iberoamérica, seis fueron colombianos. Por su parte, la entidad evaluadora de riesgos Moody´s, al calificar la supervisión del sistema, otorgó a Colombia el segundo lugar del continente, sólo después de Chile.

    El entorno bancario colombiano ha estado tradicionalmente intervenido por el sector público que, a través de la banca especializada, prestaba fondos a sectores concretos y a tipos alejados de los reales del mercado; así, el Banco de la República (nacionalizado en 1973) se constituyó en el agente financiero del gobierno y proveía de fondos a la banca especializada. La crisis del sector bancario que vivió el país durante los años ochenta hizo que el Estado, a través del Banco de la República y la Superintendencia Bancaria, pasase a controlar más de la mitad del sistema bancario colombiano y se tomaran una serie de medidas para restablecer el buen discurrir del sector, que realmente restaurado ha pasado a ser en la actualidad uno de los más asentados del panorama bancario iberoamericano.
    La Constitución Política de 1991 otorgó plena autonomía e independencia al Banco de la República para el manejo de las políticas monetaria, cambiaria y crediticia, como instrumentos al servicio de su principal objetivo: velar por la capacidad adquisitiva de la moneda corriente. La Junta Directiva del Banco de la República actúa de manera independiente, sin responsabilidad frente al gobierno de turno. El presidente de la Junta es elegido por sus miembros, a su vez elegidos por cuatro años prorrogables. A ningún gobierno le está permitido cambiar más de dos miembros durante su administración; de esta forma, se mantiene la independencia y la continuidad de las políticas emprendidas.
    El Banco de la República es el banco emisor. Mediante operaciones de mercado abierto puede intervenir sobre la base monetaria, las tasas de interés y las tasas de cambio; además, fija encajes, es prestamista de último recurso del sistema financiero, sirve como agente fiscal del gobierno y administra las reservas internacionales, entre otras funciones.
    El sector está formado por un amplio número de entidades, cuya solidez patrimonial es una garantía plena para los ahorradores y los inversores y una seguridad frente a los problemas transitorios en cartera. En efecto, el patrimonio técnico como proporción de los activos ponderados por riesgo en el promedio de los bancos, sin incluir la Caja Agraria (banco sectorial del Estado), es del 14%; en las corporaciones financieras, del 15,6%; en las corporaciones de ahorro y vivienda, del 12,4%; en las compañías de financiamiento comercial, del 12,4%; y en las compañías de financiamiento comercial especializadas en leasing, del 14,2%.
    Uno de los hechos más relevantes ha sido la participación de la inversión privada nacional y extranjera; estas iniciativas se pusieron en marcha a comienzos de los años noventa con la venta de varias de las entidades que estaban en manos del Estado. Asimismo, los bancos privados constituyen un atractivo para la banca internacional; en agosto de 1996 el Banco Bilbao Vizcaya (España) concretó la compra de un paquete de acciones de uno de los grandes bancos del país (Banco Ganadero), por un valor total de 328 millones de dólares, para convertirse en su principal accionista (40%) como una muestra de confianza en Colombia y bajo el criterio de que existen amplias oportunidades de una mayor masificación de los servicios financieros. De la misma forma han desembarcado en el país los grupos financieros españoles Santander y Central Hispano, tomando participaciones de Bancoquia y Banco de Colombia.

    Los principales resultados del sector en 1995 permiten observar que el desempeño fue positivo a juzgar por el importante crecimiento en términos reales, muy por encima de la inflación, que se registraron en las principales variables de su balance contable, con excepción de las utilidades que sólo aumentaron en un 3,5%. El informe de la Superintendencia Bancaria muestra que los activos crecieron un 32%, la cartera de crédito un 39%, los pasivos un 31% y el patrimonio un 36%.
    En 1996 se registraron crecimientos del 26% para los activos, 24,9% para el pasivo y 32,8% para el patrimonio. Debido a un crecimiento menor de los ingresos, la rentabilidad del sistema no fue muy superior a la del año anterior, en un ambiente de desaceleración económica con impactos como el menor crecimiento de la cartera de créditos y el creciente deterioro de la calidad de cartera.
    La tasa de captación del sistema financiero a finales de 1995 fue del 33,95% (efectivo anual), mientras que la tasa real de colocación (efectivo anual) se situó en el 44,23%; por su parte, la tasa de referencia del mercado se situó en un promedio anual del 32,46%. En 1996, deben mencionarse los descensos de las tasas de interés, tanto activa (DTF) como pasiva; en los últimos meses se registraron las tasas de interés más bajas de los últimos años, aunque el sistema mantuvo el margen financiero.
    El exceso de liquidez caracterizó el mercado cambiario durante 1997, aunque las razones para tal situación variaron de un semestre a otro. Desde el último trimestre de 1996 y hasta mediados de 1997, la debilidad de la demanda como resultado de la desaceleración económica facilitó una reducción en las tasas de interés. Así, la cartera creció hasta el 30% en junio de 1996 y se situó en el 20% doce meses después. Por su parte, la tasa de interés nominal cayó en cerca de nueve puntos en junio de 1996, situándose en junio de 1997 en el 34,1% la tasa activa (13,5% real) y en el 23,2% la pasiva (4,5% real). El Banco de la República favoreció el relajamiento monetario y consolidó el descenso de las tasas de interés: en marzo redujo la franja para la tasa intercambiaria y en mayo disminuyó la tasa de interés de sus títulos de participación (OMA) en un punto. También en el mes de mayo se cambió la franja para la base monetaria debido a que la demanda de efectivo estaba creciendo por encima de las proyecciones.
    A partir del segundo semestre, se advierte una recuperación de la demanda de crédito basada en la recuperación económica. El crecimiento de la cartera se acelera y a partir de septiembre empieza a ser mayor que la tasa de interés pasiva, señal saludable para el sector financiero. Sin embargo, el aumento de la demanda no se refleja en tasas de interés mayores debido a la expansión de la oferta monetaria; de hecho, la tasa activa se mantuvo en el rango del 32%-34% y la tasa pasiva en el 23%-24% durante el segundo semestre de 1997. Además, el Banco de la República redujo nuevamente la tasa de sus papeles para cerrar el año en un 21,5%. La base monetaria comenzó a crecer con una tasa de dos dígitos a partir de junio, para concluir el año con una expansión del 24,5%, por encima de su franja respectiva. Una parte importante de la expansión monetaria se debió a la redención de los títulos de participación del banco emisor; así, los OMA crecieron hasta los 2.000 millones de dólares como resultado de las operaciones efectuadas en diciembre de 1996 debido a los flujos de capital extraordinarios registrados ese mes. Esta situación se mantuvo más o menos constante hasta agosto de 1997, cuando empezaron a reducirse paulatinamente para casi desaparecer a finales del año.

 

TASAS DE INTERÉS DE COLOCACIÓN
DEL SISTEMA EFECTIVO ANUAL
En porcentajes.
Mes 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997
Enero 43,94 47,19 44,91 34,52 36,11 44,05 43,08 37,61
Febrero 43,30 46,00 41,32 35,59 36,47 45,28 43,69 36,46
Marzo 43,46 46,88 41,10 35,49 37,11 45,15 44,33 36,13
Abril 44,37 47,30 40,30 36,22 37,87 45,72 44,62 34,77
Mayo 44,41 47,64 39,26 36,03 38,61 46,81 43,03 34,33
Junio 45,16 46,07 34,77 36,43 39,94 43,22 43,24 33,79
Julio 46,09 46,28 32,85 35,48 40,85 39,08 42,53 33,75
Agosto 46,37 47,42 33,83 35,54 41,80 40,23 41,31 33,22
Septiembre 46,14 48,43 34,44 35,56 42,43 40,38 40,17 32,71
Octubre 46,90 48,40 34,90 35,60 42,89 39,14 39,35 32,38
Noviembre 46,45 48,16 34,46 35,79 44,94 39,97 38,92 32,37
Diciembre 46,40 46,77 35,21 37,12 46,56 44,23 38,72 ...
Fuente: Encuesta semanal de la Superintendencia Bancaria.

 

ASPECTOS MONETARIOS

    La Ley n.º 9 de 1990 creó el sistema del mercado libre de cambio, estimulando la inversión extranjera y permitiendo a los agentes económicos negociar divisas, siempre atendiendo al origen y permanencia de los flujos de capitales. De esta forma, los 100 millones de dólares que llegaron al país en 1989 se multiplicaron hasta superar los 5.500 millones de dólares en 1997.
    En la misma línea, se eliminó el monopolio del Banco de la República sobre la compra-venta de divisas, se autorizó como intermediarios del mercado cambiario a la mayoría de los agentes financieros y se permitió que los ciudadanos nacionales tuvieran divisas en el exterior e invirtieran en activos fijos y financieros fuera del país. El manejo de la tasa de cambio se enmarcó dentro de un sistema de bandas cambiarias; este esquema ha permitido la fluctuación de la tasa de cambio frente a las condiciones del mercado, pero manteniéndola dentro de un corredor que ha moderado las expectativas de devaluación y revaluación del sector privado.

    En enero de 1994, el Gobierno, a través de la Junta del Banco de la República, suspendió el sistema de certificado de cambio y permitió que el valor del peso fuera fijado libremente por el mercado, estableciendo una fluctuación del 15%. El Banco de la República fija diariamente los valores máximos y mínimos de esa banda de fluctuación e indica los valores previstos para los diez días siguientes.
    A lo largo de todo el año 1994, especialmente durante el segundo semestre, la tasa de cambio del mercado se fue acercando a la parte más baja de la banda de fluctuación; puesto que la devaluación de la tasa del mercado fue siempre inferior al ritmo de aumento preestablecido, dicha banda se estrechó hasta el 11%. De esta forma, la banda de fluctuación se redujo al 7% en diciembre de ese año y las autoridades monetarias anunciaron la intención de devaluar a partir de ese nivel a un ritmo del 13,6% anual.
    Finalmente y en los últimos ejercicios, la evolución de la tasa de cambio ha experimentado un descenso continuo desde mediados de 1996, hasta que en septiembre de 1997 la devaluación nominal registró un fuerte incremento, el cual se viene manteniendo.
    Durante el primer semestre de 1997 el peso experimentó una devaluación nominal acumulada de sólo el 1,6% como consecuencia de una débil demanda por importaciones y un exceso de oferta por el endeudamiento de los sectores público y privado. El exceso de oferta de dólares obligó al Banco de la República a implantar en el mes de mayo un depósito del 30% sobre los desembolsos de crédito externo por espacio de 18 meses y sin derecho a percibir intereses; dicho depósito o su equivalente descontado endureció las medidas para frenar el flujo de capitales al reemplazar al impuesto al crédito externo (6%) implantado en enero bajo la situación de "emergencia económica" y que fue derogado en marzo cuando la Corte Constitucional declaró no exequible la mencionada situación.
    A partir del mes de julio el tipo de cambio empezó a despegarse del piso de la banda y en septiembre sobrepasó el punto medio de la misma, para situarse muy cerca del techo durante el resto del año; al 31 de diciembre se registró una devaluación anual del 28,7% (5,1% en términos reales). El aumento en el ritmo de devaluación se debió a tres factores:

    Asimismo, podría suponerse un aumento de las expectativas de devaluación como respuesta a las políticas de freno de flujos de capital impuesto por el Banco de la República. El sostenimiento de la banda cambiaria obligó a esta entidad a vender más de 600 millones de dólares entre julio y diciembre, frente a unas compras de divisas por 280 millones de dólares durante el primer semestre.
    Para 1998 la política cambiaria seguirá encaminada a proteger la competitividad externa y la política monetaria buscará mantener las tasas de interés en los niveles de finales de 1997. Ambos objetivos resultan viables tomando en cuenta que los flujos de capitales disminuirán, que las reservas internacionales bordean los 10.000 millones de dólares y que el saldo de los títulos de participación del Banco de la República es prácticamente nulo. No obstante, el sostenimiento simultáneo de la banda cambiaria y de la franja de la tasa de interés, además de una meta de inflación anual, seguirán siendo motivo de preocupación puesto que estas políticas resultan vulnerables a los flujos de capitales y al déficit fiscal. Durante el primer semestre de 1998 se observará cierta presión sobre las tasas de interés más elevadas debido a las necesidades de financiación del sector público y a las presiones de devaluación. En la segunda semana de febrero el Banco de la República elevó en un 1,5% la tasa de interés interbancaria con el fin de proteger la banda cambiaria, pues el tipo de cambio se encontraba muy cercano al límite superior de la misma.

 

TASA DE CAMBIO
Promedio anual.
De mercado Devaluación anual
1995 1996 1997 1995 1996 1997
912,9 1.036,6 1.141,1 10,5 13,6 10,1
Fuente: Banco de la República.

 

    Según la legislación actual existen determinados requisitos para mantener, adquirir, vender y comprar divisas:

  • los ciudadanos que efectúen una operación cambiaria deben presentar una declaración de cambio;
  • los residentes en el país que utilicen cuentas corrientes en el exterior para operaciones que deban canalizarse a través del mercado cambiario deben adquirir la moneda en el mercado de divisas;
  • los residentes deben igualmente canalizar a través del mercado cambiario las divisas recibidas por sus exportaciones dentro de los seis meses siguientes al recibo de dichas divisas;
  • por último, las divisas destinadas a inversiones de capital del exterior en Colombia deben registrarse en el Banco de la República y canalizarse a través del mercado cambiario.


MERCADO BURSÁTIL

    Desde el año 1990 el mercado bursátil colombiano ha enfrentado una serie de reformas institucionales tendentes a mejorar el suministro de información, a facilitar el ingreso de nuevos inversores institucionales nacionales y extranjeros (entre los cuales pueden mencionarse los fondos mutuos de inversión, de pensiones, de cesantías y de valores) y a introducir nuevos instrumentos de inversión, como las acciones preferenciales, los bonos y los papeles comerciales.
    Cerca de 60 firmas comisionistas de bolsa integran el sistema que opera a través de las tres bolsas del país: Bogotá, Medellín y Occidente. Si bien las bolsas de valores colombianas no juegan un papel protagónico en el ámbito iberoamericano, son reconocidas por su seriedad y transparencia.
    El sector bursátil registra importantes cambios tecnológicos que se han venido implementando con éxito y que eliminan, entre otros, el sistema tradicional de rueda de "viva voz". Así, en el año 1996 la Bolsa de Bogotá puso en marcha el sistema Winset, que brinda una mayor información sobre los títulos y ofrece herramientas de análisis como gratificación y manejo de carteras. Por su parte, la Bolsa de Medellín puso en marcha en septiembre de 1996 el sistema MEC Plus (para agilizar las negociaciones de títulos de renta fija) y el SETA (con el que opera todo el mercado nacional por vía electrónica). Por último, la Bolsa de Occidente introdujo en 1994 el sistema Rutrel (que ofrece una completa información sobre los emisores) y a comienzos de 1996 el sistema Rueda Electrónica.
    Un proyecto importante de las tres bolsas nacionales es la creación de un mercado bursátil nacional interconectado, sistema que debe mejorar la liquidez y profundizar el mercado. La Superintendencia de Valores trabaja de forma directa sobre esta iniciativa con el propósito de que en 1998 sea un hecho. Y, como resultado de la Reforma al Código Comercio  en junio de 1996, se han simplificado los trámites para la emisión de acciones de las sociedades comerciales; las únicas empresas que no se pueden acoger a este sistema son aquéllas que se encuentren bajo control oficial, como es el caso de firmas en concordato o en liquidación obligatoria.

    En cifras, en 1995 el mercado bursátil colombiano presentó algunos cambios. Las transacciones de acciones redujeron su participación dentro de las totales del mercado y las de CDT aumentaron de forma considerable. Las negociaciones realizadas en las tres plazas bursátiles ascendieron a 26.081,3 millones de dólares; en términos nominales significó un crecimiento del 39,1% frente a los volúmenes transados en año anterior y una profundización del mercado de 37,8%.
    En el primer semestre de 1996, las negociaciones del mercado bursátil ascendieron a 16.260 millones de dólares, cifra superior en un 11,0% real a la manejada en igual lapso del año anterior. La Bolsa de Bogotá participó con el 66,1% del total del mercado bursátil, seguida por la de Medellín con un 23,8% y por la de Occidente. Los papeles con mayor participación fueron los CDT (50,5%), seguidos de los bonos (21,0%). En el transcurso del primer semestre, el mercado accionario colombiano conservó la tendencia a la recuperación de los precios; así, se presentó un comportamiento favorable del índice de precios IBB (Bogotá) y del IBO (Occidente), que se incrementaron en un 14,0% y un 16,1% respectivamente; por su parte, el IBOMED (Medellín) sólo registró un incremento en el semestre del 0,8%. El volumen total negociado fue de 750,3 millones, cifra un 2,7% superior a la del año anterior.
    Las tres bolsas mostraron resultados muy favorables en 1997. Los papeles de renta fija siguieron dominando el mercado bajo la forma de TES (28,4% del mercado), seguidos de los certificados de depósito a plazo o CDT (23,1%) y de los bonos privados (20,0%). Por su parte, las acciones representaron sólo el 9,3% del mercado, después de un importante crecimiento del 42% en términos reales debido al programa de privatizaciones. La profundidad del mercado llegó al 38,4% del producto interno bruto, cifra ligeramente inferior al máximo del año anterior (40,2%). Los rendimientos fueron espectaculares a pesar de la reducción de un 20% experimentada en el último bimestre del año como consecuencia de la crisis asiática. El índice promedio de la Bolsa de Bogotá (IBB) aumento en un 69,6% en términos nominales (44% real), mientras que el de Medellín (IBOMED) creció en un 51,1% y el de Occidente (IBO) en un 108,7%.

 

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